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  • Eric Méndez

¿Entrenas o sales en bici?

Salir en bici puede ser un montón de cosas, tantas cómo ciclistas en el mundo. Cada uno es libre de llamar a lo que hace como quiera, el problema llega cuando piensas que estás entrenando y en realidad solo sales en bici. Voy a desgranar 3 diferencias clave entre los dos conceptos.


1. Los objetivos.


Obviamente las dos actividades tienen objetivos. Muchos salen en su MTB para divertirse, desfogarse o socializar. Son objetivos totalmente respetables y saludables, incluso imprescindibles para la mayoría. Se trata de objetivos bastante amplios y casi siempre subjetivos. No me atrevería a decir que una salida "es divertida", en todo caso lo puede ser para mí pero para otro puede ser un auténtica tortura. Pero, ¿són estos objetivos igual de válidos para el deportista que entrena que para el que simplemente sale en bici?


Si quieres empezar a entrenar establece objetivos de resultado. Estos se relacionan con competiciones, marchas, retos... Por ejemplo, acabar la Ultra de mi pueblo o participar en todas las carreras del Open de España. Definir en qué carreras queremos participar es importante, pero todavía no marca la diferencia entre estar entrenando o simplemente salir en bici.


Para poder ser más precisos, y empezar a entrenar de verdad, define objetivos de rendimiento concretos. Cuanto más concretos mejor. Algunos ejemplos pueden ser:


1. Mejorar un 10% el consumo de oxígeno.

2. Reducir un 5% la masa grasa.

3. Establecer el Umbral anaeróbico por encima del 90%.


Los objetivos del entrenamiento pueden (y deben) ser muy concretos. Esto te permitirá afinar al máximo las estrategias de entrenamiento para alcanzarlos y en última instancia valorar si se han conseguido o no.


Salir en bici solo implica objetivos muy genéricos, poco definidos y habitualmente subjetivos. Entrenar requiere objetivos muy concretos y medibles que serán la guía de tu proceso de entrenamiento.


2. La planificación.


Planificar implica organizar tus actividades (con o sin la bici). Cuántas veces por semana, cuánto tiempo, a que intensidades y todas sus variantes en cada momento de la temporada. Y aquí es donde encontramos una diferencia sustancial entre los que entrenan y los que salen en bici.


Para salir en bici, sin más, hace falta algo de planificación. Cuadrar los horarios del trabajo, la familia, quedar con amigos, etc. Ese es un nivel de planificación básico, que no es lo mismo que fácil ¿verdad?.


Si lo que quieres es entrenar, la planificación se complica un poco más. A la anterior organización básica hay que sumar cómo y cuándo se desarrollan los objetivos de rendimiento que nos hemos propuesto. Y todo ello orientado a conseguir el mejor estado de forma en el momento deseado. Ni antes ni después.


Esta planificación suele ir de más grande a más pequeña en la escala temporal. Empezamos por los grandes bloques (macro ciclos de base, específico, competitivo, etc.) hasta los más pequeños, los micro ciclos aproximadamente de una semana. En cada de semana programamos el número de entrenamientos, sus características, los días que descansas, los de fuerza, rodillo, mountainbike... Hay que añadir la nutrición, los viajes, las sesiones de fisio... Vamos, todo un mundo de variables que bien combinadas te ayudarán a alcanzar tus objetivos. Este es un tema muy complejo que bien merece un artículo propio.


Salir en bici solo implica organizar tu tiempo día a día, sin un plan a largo plazo. Entrenar requiere una planificación compleja y global de todos los aspectos que afectan a tu estado de forma. La planificación te sirve de guía para alcanzar los objetivos propuestos.

3. El compromiso.


¿Qué es para ti estar comprometido? Para mí es estar dispuesto a hacer algo para alcanzar un objetivo. Puedes estar comprometido al 100% con tu rendimiento. Eso supone estar dispuesto a hacer lo necesario para rendir, por mucho que te cueste. Un deportista de elite suele tener (o así debería ser si quiere rendir) un nivel de compromiso altísimo. Está dispuesto a renunciar a muchas cosas y a trabajar duro, asume el sufrimiento que implican muchos entrenamientos e incluso asume que pese a todo ese esfuerzo, puede fallar y no obtener los resultados deseados.


Pero también puedes entrenar con un nivel de compromiso más bajo. Si tus objetivos son más sencillos y tu planificación menos exigente, el compromiso puede implicar únicamente hacer dos sesiones de rodillo entre semana, sin renunciar a la salida del domingo con los amigos. A veces, simplemente organizando bien los días de entrenamiento y descanso, conseguirás mejoras importantes de tu estado de forma. Todo depende de la dificultad de los objetivos que te hayas propuesto.


Si te interesa el tema del compromiso, y del rendimiento en general, te recomiendo esta lectura "Aprender de los campeones" de Pep Marí.


Si solo quieres ir en bici cuando te apetezca y como te apetezca no necesitas estar demasiado comprometido. Si de verdad quieres entrenar y ya has definido tus objetivos y planificado tu trabajo, solo te queda comprometerte con él. Y recuerda, el nivel de compromiso debe ir acorde con el nivel de tus objetivos.

En resumen


Si simplemente sales en bici, sin plantearte objetivos, sin planificar nada e incluso solo cuando te apetece, puede ser que mejores tu estado de forma. Entonces ¿qué gano entrenando? Las principales ventajas de un entrenamiento bien estructurado son las siguientes:


1. Entrenar aumenta la probabilidad de rendir. Cuanto más estructurado sea tu entrenamiento mayor será la probabilidad de rendir al nivel deseado.


2. Si quieres competir, no solo participar, tienes que entrenar. Los demás lo hacen, mucho y muy bien, no lo dudes.


3. Optimizas el tiempo. Con un entrenamiento bien planificado mejorarás más que saliendo lo mismo sin orden alguno.


4. Consigues estar en forma cuando lo necesitas, ya sea en una carrera o en las vacaciones bikers con los amigos.


5. Plantearte objetivos y planificar el proceso te ayudará a comprometerte. Llegados a ese punto será más fácil que obtengas buenos resultados.


Si quieres entrenar define tus objetivos, cuanto más mejor.
Planifica cada detalle de tu preparación. Desde las carreras hasta los días de descanso.
Comprométete. Es la única manera de alcanzar tus objetivos.
Si tus resultados son buenos, ¡disfrútalos! si no, revisa lo que has hecho y aprende de ello. El único fracaso es no haber aprendido nada del proceso.



Entrenar es solo una opción. Pero si te planteas un reto y quieres aprovechar tu tiempo seguramente es la mejor.



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